¿Por qué escribo sobre finanzas?

space-desk-laptop-notebook-largeEste es el último post de NuevasFinanzas.biz

Al menos durante algún tiempo.

Lo he pensado mucho, y finalmente me ha parecido una buena forma de despedirme explicar por qué escribo sobre finanzas y la historia que me llevó a escribir los dos libros que he publicado. Al menos hasta ahora 😉

La verdad es que nunca antes se me había pasado por la cabeza escribir un libro. Durante muchos meses antes de la publicación de Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios no dejaba de preguntármelo.

Hasta que el pasado mes de octubre, cuando me propusieron presentar el libro en un entorno de gente cercana que conozco y me conocen, me obligué a profundizar un poco más en el camino más personal que me había llevado a ello. Concretamente, la reflexión la provocó un amigo, que me preguntó si haber publicado un libro había ayudado a mi negocio (vaja pregunta Agustí!). Le contesté con total franqueza que no tenía ni idea. Al final, haber publicado sobre cualquier tema transmite una expertise sea cual sea el campo que se trate, así que sin duda el posicionamiento que te otorga es positivo. Tampoco había pasado suficiente tiempo desde la publicación como para evaluarlo.
Pero sobretodo, lo que provocó las reflexiones que quiero compartir en este post, es que no me lo planteé de este modo en ningún momento.

Del saber a la solución de problemas reales
Mi primer trabajo posterior a la experiencia en finanzas corporativas en grandes empresas fue una auditoria para una pequeña empresa, que por dimensión no estaba obligada a auditarse, pero que tenía “dudas” sobre los resultados de su negocio. Fue el primer contacto con una pyme, porque mi experiencia profesional había sido hasta hacia muy poco para grandes empresas, y recuerdo que tuvo bastante más de trabajo de “investigación” del que había imaginado. La información disponible estaba lejos de ser la que había encontrado en mis trabajos anteriores, con un alto grado de profesionalización en los departamentos de administración, y de gestión económica y financiera.

Hacer un diagnóstico del problema a una empresa sólo es el primer paso. Una empresa es un sistema complejo donde saber dónde está el “punto de escape” no implica tener la llave de la solución. Porque cuando los problemas de la gestión llegan a la falta de tesorería son consecuencia de las decisiones de gestión que se han tomado. Todo está conectado.

Saber qué ha pasado no implica que la solución para que se arregle esté en tus manos. Así que para cambiar y mejorar la gestión, el seguimiento de la actividad económica del negocio es imprescindible. Pero era imprescindible no confundirlo con la parte más administrativa y burocrática.

Así que empecé a construir un método de gestión económica y financiera “a medida” de una pyme que permitiera facilitar la información de gestión necesaria para tomar decisiones estratégicas con algo más que la intuición del empresario, que era el método por excelencia que seguían hasta la fecha. Es decir, control de gestión para pymes.
Mi primer descubrimiento: No es lo mismo tener conocimientos de finanzas que resolver problemas financieros de una empresa. Para resolver problemas financieros, en primer lugar hay que conocer las causas que los provocan, que provienen de la comprensión del negocio en su globalidad.

Era el año 2001 y el crecimiento de aquella empresa me permitió seguir colaborando durante meses, que se convirtieron en años. Muchos años y muchos clientes después, como consecuencia de la crisis económica y financiera global, el problema de las empresas dejó de ser mejorar los resultados.

El problema más grave era la falta de dinero en la caja y la falta de crédito disponible.

 

Consecuencias de la falta de anticipación

Con las consecuencias de la crisis más patentes, en el año 2012 sentí la necesidad de saber cómo lo hacían otros consultores similares, cómo resolvían las dificultades trabajando para diversos clientes, dándoles el máximo valor posible de forma que la actividad profesional fuera sostenible. Buscando en Linkedin, descubrí que en ACCID (Associació Catalana de Comptabilitat i Direcció), había una “Comissió de Control de gestió” cuyo coordinador era Fernando Campa. Le pedí incorporarme a la próxima reunión que celebraran, y así empezó la historia del primer libro. En la primera reunión con los miembros de la Comisión, y por tanto, colegas de profesión, les expliqué que yo hacía “control de gestión para pymes”, pero que a mis clientes no se lo decía de este modo. A Fernando le pareció interesante lo que les conté, y después de aquella primera reunión me dio la oportunidad de transmitir este mensaje escribiendo un libro (“Guía para la autoevaluación de empresas. Claves para mejorar tu negocio”). Era una oportunidad de explicar aquello en lo que llevaba años trabajando y aprendiendo, y acepté el reto sin dudarlo.

Para preparar mejor el contenido del libro y validar la idea inicial (basada en el lienzo de Canvas de Osterwalder), hicimos talleres para empresas y personas relacionadas con la creación de empresas, donde constatamos que el tejido empresarial de pymes no disponía de herramientas adecuadas para evaluar su gestión, y tampoco para poder decidir si necesitaba un apoyo externo antes de que fuera demasiado tarde.

Mi segundo descubrimiento: El 95,8% de las empresas en España son micropymes. La mortalidad empresarial es muy elevada, no sólo a consecuencia de la crisis. El 60% no pasan de los 5 años. A pesar de lo que había aumentado la formación media de la población, las personas que estaban al frente del 95,8% de las empresas, de la generación de riqueza y ocupación, no disponían de conocimientos ni habilidades de gestión.
En la era del conocimiento, si no existen los canales adecuados para que llegue a las personas que dirigen empresas, no está sirviendo para mejorar la capacidad de generar riqueza. Para que dicho conocimiento genere riqueza ha de resolver problemas reales. La anticipación es importante para que las personas que tienen empresas aprendan a detectar los síntomas antes de que sea demasiado tarde para reaccionar. La autoevaluación es el primer paso. El primer libro, es un intento de llevar este conocimiento al tejido territorial empresarial. La hipótesis de partida es que si los empresarios saben más, habrá más empresas viables y sostenibles porque podrán identificar mejor los síntomas, lo que llevará a controlar mejor los riesgos.

Aprender enseñando

El año 2013 traslado mi vida personal y profesional a Tarragona, y Fernando Campa me propone ser profesora asociada de una asignatura de Finanzas en la Universitat Rovira i Virgili. Al pedir el temario para preparar los contenidos, descubrí que en la primera lección se explica cuál es el objetivo del Director Financiero: maximizar el valor del accionista. Hacía ya muchos años que lo había estudiado yo misma. El estudio de lo que llamamos las Finanzas Corporativas se enfoca a las empresas donde la propiedad está separada de la gestión, y donde además, esta gestión está completamente profesionalizada.
Pero más de la mitad del PIB proviene de pymes. Y las finanzas de sus empresas son sus finanzas, su dinero. Bastante distinto en términos de gestión que las finanzas corporativas, totalmente profesionalizadas y separadas totalmente de la propiedad.
Lo puse en relación con mi experiencia de más de 10 años ayudando a pymes con su gestión económica y sus finanzas, y en ningún momento, en ninguna de mis colaboraciones, el objetivo perseguido había sido “maximizar el valor del accionista”. Una de las razones es porque el accionista es la misma persona que toma las decisiones de gestión, las decisiones que tienen consecuencias en sus propias finanzas, pero también en las personas con las que trabaja, en sus clientes, en sus proveedores. Así que su objetivo está bastante más relacionado con estar tranquilo y no sufrir para hacer los pagos que tocan cuando tocan. Porque el riesgo es perderlo todo.

Mi tercer descubrimiento: Al prepararme para ser profesora de finanzas, descubrí que las Finanzas Corporativas no son directamente aplicables a las personas que están al frente de estos pequeños negocios, que son los que generan riqueza.

Las personas que están al frente de negocios, muchísimas veces ponen por delante decisiones muy poco eficientes en relación al dinero, no tienen sistemas de control exhaustivos, no trabajan de forma tan profesionalizada… Es cierto. Pero también es cierto que no pueden aplicarse los sistemas de medida de las grandes empresas, del control de gestión tradicional.

Es completamente distinto gestionar el dinero de otros (accionistas) que el propio.

Así nació la idea del libro Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios. Es el método que he aplicado con mis clientes a partir de mis conocimientos previos de finanzas, y lo que he aprendido de negocios de todos ellos. Muchos de ellos son ahora también amigos, que ni saben ni quieren saber más de finanzas, sino que lo quieren es crecer (o desarrollarse) pero sin poner en peligro máximo su supervivencia.

En la economía del conocimiento no se necesitan grandes inversiones en capital para tener un negocio. Nos tenemos que concentrar en el valor. Y para generar valor, necesitamos cuantificar y gestionar el recurso más importante para generar dicho valor y ganar en libertad: la aplicación del talento de las personas para convertir las horas que dedicamos a nuestros proyectos en mejores resultados.

El nuevo reto que me he propuesto es que mi próximo libro pueda llegar a más personas.

Mientras tanto, el próximo post podrás leerlo en www.afca.cat muy muy pronto.

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