¿Qué incentivos utilizas para las personas que trabajan en tu empresa?

toolsLas claves de gestión para cualquier empresa, por pequeña que sea es que debe tener en cuenta las siguientes tres acciones: 1) definir objetivos, 2) medir los indicadores adecuados para seguir dichos objetivos y 3) diseñar un sistema de incentivos que lo haga posible.
¿Qué persigue un sistema de incentivos?
Básicamente, tener a las personas clave vinculadas a los objetivos que realmente importan.
¿Cuáles son los incentivos adecuados para las personas que trabajan en tu equipo?
La respuesta es clara: depende.
Pero no te vayas tan rápido, ¡sigue leyendo!
Vamos a descubrir algunas claves para entender por qué depende.
Las personas nos movemos por distintas motivaciones.
Vamos a dar por sentado que la primera motivación por la que trabajamos es el sueldo. No hay duda de que la mayoría de las personas trabajamos para conseguir un sueldo para satisfacer las necesidades económicas que cada uno tiene.
Pero una vez que estas necesidades están cubiertas, las personas queremos otras cosas.
Por lo tanto, al hablar de definir un sistema de incentivos, podríamos diferenciar ambos grupos. 1) Los que con su salario están cubriendo sus necesidades básicas y 2) los que valoran, además del sueldo que cobran por su trabajo, otros aspectos, como el reconocimiento del trabajo realizado, el buen ambiente laboral, las relaciones que establecen con las personas con las que interactúan, o la sensación de reto profesional que están afrontando.
Las personas que trabajan necesitan un mínimo de retribución que responda a sus expectativas vitales, al nivel de vida que se plantean como “deseable”, que claramente no es el mismo para todas las personas. Tampoco todas las personas tienen el mismo talento, y los mejores trabajadores lo saben, así que también van a tener expectativas más elevadas sobre su retribución objetivo.
Uno de los errores más significativos de muchos sistemas de incentivos de grandes empresas que han fracasado estrepitosamente es porque han estado diseñados enfocados exclusivamente a aumentar el salario. Se han estado diseñando sistemas de retribución variable bastante complejos, en muchos casos sin identificar que no todas las personas tienen ni las mismas necesidades, ni las mismas expectativas.
Hay una frase del periodista Daniel Seligman que lo define muy bien: “un aumento de sueldo es como un Martini: sube el ánimo, pero sólo por un rato”.
¿Qué pasa cuando no se pueden dar incentivos salariales?
Porque la gran incógnita sobre cómo incentivar a las personas, es cuando los recursos son escasos. A veces son tan escasos que no sólo no se pueden aumentar el sueldo sino que hay recortes, demoras en el cobro de las nóminas, etc.
Durante los años de crisis muchas empresas han pasado enormes dificultades y la solución en un buen número de ellas (no viene al caso, pero he conocido a más de una y más de dos) ha sido reducir el sueldo a toda la plantilla, salvando los mínimos de retribución que se consideraban al límite de las necesidades en cada caso. Te hablo de empresas pequeñas, como la mayoría de empresas que conoces, de 10, 15 hasta 25 trabajadores, donde se aceptaron las condiciones para salvar el proyecto empresarial.
En situaciones extremas, las soluciones son extremas.
Pero volvamos al diseño de incentivos para que tu empresa sea sostenible: hay que aceptar que no podemos esperar de todas las personas el mismo grado de proactividad y de implicación. Y las personas proactivas que trabajan contigo son uno de los activos fundamentales que debes favorecer y cuidar dentro de tu equipo.
No pienses en ellas tan sólo como una partida de costes en la cuenta de resultados (que también), sino como una de las palancas más importantes de las que puedes disponer para mejorar el futuro de tu proyecto empresarial.
Si tu proyecto es interesante y crees en él (seguro que sí porque estás leyendo estas líneas), uno de tus argumentos para tu sistema de incentivos es comprometer a las personas que están en él con la estrategia y los objetivos.
Te propongo que te enfoques en aquellas personas en las que puedes contar para compartir los retos de tu empresa. La clave está en enfocarte en las personas que siempre van más allá de sus tareas, y no en los que no van a cambiar su actitud. Pero debes tomar conciencia de que tener la actitud solamente no les aporta el conocimiento de las prioridades de la empresa en cada momento.
Y esta parte sí te toca a ti como empresario. Tienes que comunicar. Tienes que contarles qué esperas de ellas. Pero hay una segunda parte. Es que tendrás que escuchar activamente lo que ellos piensan que necesitan de la empresa para ayudarte a conseguirlo.
Para que tu empresa sea sostenible a lo largo del tiempo, necesitas que las personas clave estén conectadas con alguna cosa más que las tareas del día a día. Si estas personas conectan con unos objetivos claros y específicos con un horizonte temporal suficiente, podrás incorporar su capacidad de innovación para mejorar la propuesta de valor y los resultados del negocio.

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